Este mes estuve participando en una nota convocada junto con Carlos Palotti (Subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos en Ministerio de Producción) y Andrés Burztyn (Vicedecano de la Facultad Regional Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional) donde me gradué, sobre el rol de la mujer en tecnología.
Como todos sabemos desde ya algunos años el sector IT se ha posicionado en nuestro país con un crecimiento sostenido, que fue ampliando su alcance profesional. Pese a esto las mujeres representamos apenas el 25 por ciento del sector tecnológico. Pero el 50% de los MEJORES PROMEDIOS de la facultad, son de mujeres.
Si bien en los últimos años ha habido un leve repunte, el pronóstico no indica que esta ecuación vaya a revertirse en el corto plazo: en promedio, se gradúan de carreras de grado afines a Sistemas entre un 15 y un 20 por ciento, dependiendo la Universidad, y, según el Ministerio de Educación, solo 7 de cada 100 mujeres que comenzaron una carrera en los últimos dos años lo hicieron en el área de Sistemas.
Esto se achica mucho más si vamos al caso de emprendimientos 100% tecnologícos, donde somos muy pocas fundadoras. Y hablo de empresas de base tecnológica, es decir, netamente ofreciendo productos de software y tecnología. Existen cada vez más emprendimientos fundados por mujeres y apoyados en la tecnología si, pero exclusivamente ofreciendo productos tecnológicos (como el caso de Simbel) somos pocas.
En la Universidad Tecnológica Nacional (La mayor universidad de ingeniería del país) en la actualidad solo hay un 20 por ciento de estudiantes mujeres.
Esto, según mi entender, se debe a que está muy ligado el tema tecnología, exclusivamente a «soporte tecnico» o «programación». Y hay que entender que esto no es así. En un equipo de sistemas existen perfiles muy distintos, que necesitan de equipos interdisciplinarios para aportar la fortaleza de los skills distintos.
Es muy placentero sentir el apoyo que siempre sentí dentro de la facultad, en el desarrollo de nuestras carreras y profesiones, tanto emprendiendo como en carreras corporativas. El sector IT no es ajeno a la necesidad específica de contar con nosotras dada la cantidad de perfiles en los cuales podemos trabajar y mejorar.
Los más grandes equipos se construyen teniendo diversidad de género, de religión, sexo, edades y nacionalidades, las diferencias nos enriquecen y nos potencian!
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